Aunque estés algo impaciente por volver al estado físico que tenías antes del embarazo, recuerda que es esencial tomarte los ejercicios con calma al principio.
Los ejercicios de Kegel: Fortalecen los músculos del suelo pélvico y mejoran la circulación hacia el área. También ayudan a prevenir problemas como la incontinencia urinaria. Los músculos vaginales pueden empezar a tonificarse diez días después del parto, sobre todo, si ha habido episiotomía. Lo mejor es hacer los ejercicios de Kegel varias veces al día. Puedes hacerlos coincidir con las tomas del bebé (tanto si das el pecho como biberón) para que no se te olvide hacerlos.
Abdominales: Recuperar un abdomen firme y plano requiere esfuerzo y paciencia. El trabajo abdominal para fortalecer los músculos de la tripa debe iniciarse una vez recuperado el tono de la musculatura perineal o suelo pélvico. Nunca antes.
Durante la realización de un abdominal clásico aumenta la presión a nivel visceral produciéndose un sobre estiramiento del suelo pélvico, esto puede causar problemas de incontinencia y descenso de vísceras. Por el contrario, con la gimnasia abdominal hipopresiva se consigue trabajar el abdomen sin tener efectos negativos en el suelo pélvico. Esta gimnasia consiste en grupos de ejercicios en los que a partir del control de la respiración y el diafragma se logra elevar las vísceras (útero, vejiga e intestinos) y se refuerza la musculatura del periné y del abdomen de forma refleja. La respiración hipopresiva se realiza en apnea. De esta manera se estimula la apertura de las costillas y la succión abdominal.
Al realizar esa aspiración el diafragma se eleva y con él las vísceras abdominales y pélvicas, lo que reduce la presión sobre el suelo pélvico. Esa disminución de la presión junto con la contracción del transverso abdominal provoca una contracción refleja del suelo pélvico lo que ayuda a su fortalecimento.
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Gimnasia posparto. Esta dirigida a tonificar y reforzar, poco a poco, los músculos que han sufrido más durante el embarazo.
Algunas investigaciones sugieren que la actividad física de alta intensidad puede causar que el ácido láctico se acumule en la leche materna y producir un sabor amargo haciendo que al bebé no le guste. Si estás en periodo de lactancia, puedes evitar este problema potencial, simplemente moderando la actividad física y bebiendo abundante líquido durante y después de tu entrenamiento.
Lo tendré en cuenta para el futuro Marta porque quiero ganar en musculatura y tu post me ha venido genial para hacerme una mejor idea de como conseguirlo, gracias guapa!
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